Hoy por la tarde platicaba mediante audios de WhatsApp con un amigo a quien quiero mucho sobre un tema que no es relevante en este blog y de pronto ya sabes, dijo una burrada, rápidamente recapacitó y se rio de lo que había dicho, su comentario siguiente fue…esta es otra de las razones por las que me encantó ir a tu certificación, aprendí a escucharme…me quedé pensando en el tema, y descubrí que nunca nos han enseñado a escuchar lo que decimos, con trabajo nos enseñaron a medio hablar, pero no a escuchar, mucho menos a escucharnos.

Es triste y lamentable que no pongamos atención a los que nuestro interlocutor está diciendo, ¿te has dado cuenta que oímos para responder, más no escuchamos para entender?, bueno ese es tema de otro día, aquí lo que quiero mostrarte es la necesidad de escuchar lo que estamos diciendo para lograr tener una mejor comunicación y transmitir nuestro mensaje de la mejor manera, a fin de que capturemos a nuestra audiencia y esta nos entienda.

Cuantas incoherencias decimos por no pensar antes de hablar, por ejemplo….curso completamente gratis….espera, espera, ¿hay algo medio gratis?, o ¿algo un poco gratis?, hay cosas con descuento de tanto porciento pero no algo medio o completamente gratis…cuando es gratis, es gratis y punto. O el clásico sube para arriba, el ese de la esa, o alguna burrada como la que me dijo mi amigo…”estaba escuchando el audio que mandaste a tu audiencia”,  y así podríamos mencionar infinidad de errores que comentemos al hablar. Y no solo los errores, cuantas veces somos groseros o agresivos, déspotas u orgullosos con nuestro interlocutor, solo porque llevamos prisa o estamos molestos y no reparamos en lo que estamos diciendo ni la forma o el tono.

¿Qué pasaría si pusiéramos atención a lo que decimos, si aprendiéramos a escucharnos e ir corrigiendo cada vez que hablamos? No te voy a decir que es fácil, se requiere concentración, disciplina, compromiso, perseverancia, pero definitivamente vale la pena… definitivamente podemos impactar mucho más con nuestros mensajes o conversaciones cuando comencemos a escucharnos, sobre la marcha podemos ir corrigiendo lo que estamos diciendo, pero debes estar atento y comprometido.

Después de que hagas este ejercicio, me encantaría saber en qué te has cachado y como lo corregiste.

Estoy para servirte, tu siempre amiga Claudia Orozco, Mentora de oradores y ya sabes…Nos escuchamos la próxima.

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