Más vale acompañado que en solitario

Uno de los mayores errores de los emprendedores y empresarios es creer que tener una idea de negocio es sinónimo de tener una empresa, sin considerar que la idea es solo una pequeña pieza del rompecabezas empresarial, ya que lo que realmente genera el éxito es que se conforme un equipo multidisciplinario, interno y externo, realmente sólido, con conocimientos y que sume valor al día a día.

Para poder echar a andar un negocio o hacer crecer una empresa, del giro y del tamaño que sea, es necesario que los fundadores o directores del proyecto tengan pasión, visión y la suficiente inteligencia emocional para ser conscientes de que no es su responsabilidad saber todo de todo, pero si lo es la de rodearse de los mejores, aprender de ellos y delegar sin que el ego y las ganas de tener el control de todo lo que pasa a su alrededor les nuble el futuro de la empresa.

Es verdad que tener a especialistas de todo tipo dentro de la nómina de la empresa, financieramente no es lo más viable, pero contar con consultores externos especializados que ayuden a los líderes a construir los cimientos de una empresa sólida y mantenerla a la vanguardia, así como a capacitar a los colaboradores para alinearlos con los objetivos del negocio y sacar a relucir sus cualidades en beneficio de la compañía, es una de las mejores inversiones la cual arrojará resultados positivos a mediano y largo plazo.

En el mundo empresarial muchos líderes creen que la capacitación y la asesoría externa es un gasto oneroso e innecesario y por ello deciden iniciar y mantener su aventura de negocios de manera empírica, basándose en la prueba y error y copiando lo que otros hacen. Sin embargo, eso no marca ninguna diferencia ante los ojos de los consumidores y no crea realmente valor para el negocio ya que al final de cuentas es más de lo mismo, dando como resultado que la única propuesta de valor sea la de haber copiado de aquí y de allá diferentes maneras de hacer “algo” uniéndolas sin mayor cuidado hasta crear un modelo de negocio con forma exótica y poco entendible, más parecido a un alebrije, lo cual como artesanía mexicana es fenomenal, pero no como como estrategia empresarial. Asimismo, si en el camino hay fallos simplemente se colocan “parches” que no arreglan el problema, sino que solamente lo cubren de manera externa.

Los primeros pasos, tanto en la creación como en la aceleración de una empresa, siempre son los más difíciles y con mayores tropiezos por qué se está ante algo nuevo e incierto, pero si se cuenta con una estrategia adecuada, un plan de negocios que marque la ruta a seguir, así como con un blindaje jurídico hecho a la medida de las necesidades del negocio, se pueden prevenir muchos descalabros empresariales y construir las bases para un crecimiento firme sostenible en el tiempo.

Los negocios no se hacen en solitario, se hacen consolidando un equipo fuerte dentro y fuera de la empresa.

¿Qué tipo de empresa quieres tener, una que cuente con una verdadera estrategia y le dicte a la competencia las nuevas reglas del juego o una que tenga más problemas que clientes?

 

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